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​Para conservar las semillas el máximo tiempo posible, es necesario reducir su humedad y la temperatura de almacenamiento. Se estima que por cada porcentaje de humedad que se reduce en el interior de las semillas, se duplica su supervivencia. Así mismo, por cada 5ºC que se disminuye la temperatura, se duplica también la viabilidad. Por estas razones, en el Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF) se conservan semillas con una humedad aproximada del 5% –dependiendo de las especies–, en recipientes herméticos, en una cámara frigorífica visitable a –18ºC. Son las mismas condiciones en las cuales se preservan las semillas almacenadas en el banco mundial de Svalbard.


El CRF es responsable de la conservación a largo plazo de los recursos fitogenéticos españoles conservados en semilla, de acuerdo con la Ley 30/2006 de 26 de julio, de semillas y plantas de vivero y de recursos fitogenéticos, y por ello conserva duplicados de seguridad de la Red de Colecciones del Programa Nacional de Conservación y Utilización de Recursos Fitogenéticos, constituyendo la Colección Base o Colección de Seguridad.

Con el Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia se abordó el cambio de las cámaras por dos motivos. El primero fue la antigüedad de la instalación, de finales de los años 80, con utilización de gases refrigerantes altamente perjudiciales para la capa de ozono. El nuevo equipamiento supone una sustancial mejora en seguridad con doble sistema de compresión y circuito de frío, sustituyendo los gases fluorados por CO2, que tiene el mínimo potencial de calentamiento atmosférico. El segundo motivo ha sido la falta de espacio de la cámara antigua, pues de haber proseguido la recepción de semillas, se hubiera colmado aproximadamente coincidiendo con el fin de la obra actual.

Se ha optimizado el volumen a enfriar espacio con estanterías móviles, debido al coste energético de la refrigeración. Además, para reducir la huella energética se ha realizado una instalación solar fotovoltaica de 50kW que cuenta también con baterías. En cuanto a las estanterías rodantes, llevan a su vez estantes extraíbles con protección antivuelco, que facilitan el acceso a los recipientes y permiten reducir considerablemente la altura entre baldas. Por otro lado, para la colocación de recipientes en zonas altas y prevenir riesgos se ha adquirido un elevador eléctrico autopropulsado, con sistema de protección frente a caídas. Todo ello para mejorar las condiciones de trabajo en estas particulares condiciones de temperatura (–18ºC).

En el momento actual se han instalado 9 módulos de estanterías rodantes que permiten la colocación de 44.532 recipientes de semillas, lo que supone un 52% más del número actual. El diseño de la cámara permitiría ampliarla hasta un total 11 módulos, en caso necesario. Las estanterías han sido diseñadas prácticamente a medida por una empresa española y son desplazables con rodamientos mecánicos, sin lubricantes que han demostrado un funcionamiento adecuado a temperaturas de –18ºC.

Desde comienzo de año varios empleados del CRF se han ocupado de la planificación y posterior traslado de las más de 50.000 muestras de semillas –las de hortícolas son muy pequeñas, en consecuencia, se introducen varios sobres de aluminio sellados en cada lata hermética, por ello el número de muestras supera en de recipientes– a la nueva cámara. Con ocasión del traslado se ha realizado un nuevo etiquetado de los recipientes con codificado QR y con tarjetas RFID, que permitirán una trazabilidad de las operaciones y una seguridad adicional sin precedentes en el manejo de unas muestras representativas del patrimonio agrícola y alimentario de España.

Conservando las semillas del pasado, pretendemos asegurar los alimentos del futuro.